viernes, 19 de octubre de 2018

RUTA MOTERA POR LAS MERINDADES

Tenía sobre la mesa del ordenador, apuntado en un folio, una ruta en la provincia de Burgos que por unas cosas o por otras no llegaba el momento de hacerla.

Aprovechando unos días de nuestras vacaciones en los que el buen tiempo se aliaba con nosotros, decidimos meter en las maletas cuatro cosas para pasar unos días recorriendo Las Merindades en la zona más al norte de Burgos.

El sol, que nos iba a acompañar estos días, no calienta mucho a primera hora, así que un poco de abrigo no nos molesta para nada.

Parada a mitad de camino para estirar las piernas y desayunar en condiciones.


Este es el plan de viaje que tenemos guardado en el Tomtom de la Paneuropean.


Desde Burgos, por la N-I, la conducción se hace más entretenida y llegamos al desfiladero de Pancorbo



Vamos hacia el norte dejando a nuestra izquierda el Parque Natural de los Montes Obarenes, llegamos a entrar por un momento en el País Vasco


Buscamos el desvío de la A-2122, una carretera muy motera que acompaña al río Ebro durante un buen trecho de su cauce


Este es un pequeño embalse muy cerca del pueblo de Sobrón. El agua llega casi al borde más alto y tiene una imagen estupenda.


Y si os hablo de la carretera que nos espera por delante, dicen que una imagen vale más que mil palabras, pues os dejo unas imágenes para que entendáis a que me refiero cuando digo: "disfrutar de la carretera, y del paisaje encima de una moto".








Como punto final de este recorrido, forjado "a pico y pala", llegamos a la espectacular fachada del pueblo de Frías.



 En lo alto del cerro su Castillo, estratégicamente situado, y junto a el las casas colgadas pegadas literalmente a la falda de la montaña.


Dejamos la moto por un momento aparcada y paseamos un rato por las calles de este pueblo tan bonito.



Nos llevamos un imán de recuerdo para la colección que adorna la nevera de casa y continuamos hasta el pueblo de Tobera, son escasos 10km pero merece la pena llegar hasta aquí.


Paramos junto a la Ermita de Nuestra Señora de la Hoz, a cubierto de cualquier inclemencia meteorológica gracias a la protección que le da la montaña.


En la Edad Media fue hospedería de los peregrinos que hacían el Camino de Santiago.


Y junto a la Ermita seguimos el sendero que recorre estas cascadas por donde salta el río Molinar





Una de las cosas que se agradecen al viajar en esta época del año es que no hay demasiados turistas y todo se puede ver con más tranquilidad y sin agobios.

Volvemos a nuestra moto que se ha quedado "fría" al esperarnos tanto rato y desandamos este tramo para volver a Frías y pasar junto a su Puente Romano

Nuestra siguiente parada es en Trespaderne, aquí lo que más nos interesa es darle una alegría a nuestros estómagos y picotear algo solido que ya va siendo hora.


Con las pilas cargadas nos espera otro desvío de ida y vuelta que tenemos que hacer en nuestra ruta para visitar la Cascada de Tobalina.


           (Así estaba en el mes de Julio de este año cuando pasamos por aquí camino de otro viaje)


 Y después de que alguien haya cerrado la llave de paso, esto es lo que ha quedado de aquella cascada









La ruta está llena de sitios especiales donde hay que extender la "pata de cabra" de la moto y pararse un rato, como por ejemplo este Castillo de Cebolleros.


La historia de este castillo es curiosa: un señor Serafin Villarán, se ha dedicado durante 25 años de su vida a levantar este castillo con cantos rodados del río Nela, y para realizar este trabajo lo hacía en fines de semana y vacaciones. Lamentablemente no vio terminar su castillo y ahora se encargan sus hijos.


Casi estamos tocando la Cordillera Cantábrica, al otro lado de las montañas está Santander, pero nos quedamos en Espinosa de los Monteros, junto a la Torre de los Velasco o también llamada Torre Ilustre, para tomarnos un refresco antes de llegar a otro lugar imprescindible de ver.


Tenía apuntado en color rojo en mi agenda, la visita al Monumento Natural de Ojo Guareña.


El entorno es espectacular, hay que llegar por una carretera retorcida pero muy bien asfaltada, metida dentro de un bosque espeso, que no te deja ver el paisaje hasta que llegas arriba.






En la falda de la montaña se encuentra la Cueva-Ermita de San Tirso y San Bernabé






Existe la posibilidad de hacer un recorrido por la Cueva, este recorrido termina dentro de la Ermita. No podíamos irnos de aquí sin visitar esta maravilla por lo que ya llevaba las entradas sacadas por internet a un precio de 4€ cada uno.


Cambiamos el casco de moto por el casco de minero y nos adentramos en esta visita guiada por la cueva.


Son 400metros de recorrido que terminan en el interior de la Ermita donde aprovechando la bóbeda de la gruta hay pintadas escenas de los martirios que padecieron los dos Santos






Esta parte de Burgos tan desconocida para nosotros tiene otros secretos que nos quedan por ver como por ejemplo el Túnel de la Engaña

Para llegar hasta aquí seguimos una estrecha carretera asfaltada que termina dejando de ser carretera para convertirse en camino salpicado de cráteres a cual más profundo, pero al final llegamos.

Cuenta la historia que en los tiempos de Franco, se pensó en hacer un túnel que uniera por tren el Cantábrico y el Mediterraneo. Se perforó la montaña, se realizó un túnel de 7km con un ancho suficiente para montar una doble vía, este trabajo lo realizaron en principio presos del bando republicano, se pensaba terminar en 5 años y tardaron 17 años.....finalmente nunca fue utilizado.


La vegetación se ha apoderado de todo, las entradas al túnel fueron tapiadas y los edificios que servían de alojamiento a los trabajadores están abandonados y a punto de caer. El entorno podría aprovecharse para hacer una película de miedo.


El interior del túnel está con grandes inundaciones por la filtraciones de agua y en algún punto ha habido desprendimientos de roca. A nosotros no se nos ocurrió entrar a comprobarlo y solo echamos un vistazo por el agujerito de la pared.



Volvemos a la civilización y hasta llegar al siguiente "punto intermedio" marcado en el GPS disfrutamos de lo lindo trazando curvas entre estos muros de piedra.








Por esta carretera tan fantástica llegamos hasta Puentedey




Existen dos versiones que explican la aparición de este puente, una de ellas dice que el causante es el río Nela que con una paciencia infinita ha conseguido abrirse hueco en la piedra, la otra versión dice que es por obra divina, "el puente de Dios", que terminó dando nombre al pueblo.


No nos quedamos sin dar el paseo por debajo del puente ahora que baja poco agua.


Seguimos buscando tesoros ocultos y nos metemos por otra carretera perdida, con rampas que no se suben si no meto 1ª y retuerzo la oreja de la Pan

Cuando parece que nos vamos a chocar contra la pared, aparece un estrecho paso abierto, escavado en la roca y a su lado la Cascada de Tartales.





Seguro que la cascada es más abundante en los meses de primavera pero nos deja ver una muestra de lo que sigue aquí, aunque no lleve mucho agua.




Seguimos nuestro camino hasta un pueblo cuyo nombre da muchas pistas de la importancia que tuvo hace siglos.


 Estamos en Poza de la Sal, con la conquista de los romanos se convirtió en epicentro de la producción de sal, algo imprescindible para la conservación de los alimentos en aquella época.

Dejamos la moto aparcada a la sombra y nos dimos una vuelta por las salinas comprobando que todavía se utilizan de la misma forma que lo hacían los romanos.


De pequeño crecí viendo los programas de Félix Rodriguez de la Fuente, "El hombre y la Tierra" y el ayuntamiento de Poza de la Sal presume y guarda buen recuerdo de su vecino más ilustre.



En Oña es momento de parar definitivamente la moto, hemos hecho un montón de kilómetros, pero como las paradas también han sido muchas no estamos cansados.

El teléfono nos ahorra la molestia de buscar alojamiento "con las tres B´s" y como tenemos las maletas con poca carga nos da tiempo a visitar el pueblo.


 Lo más representativo que tiene Oña es el Monasterio de San Salvador, en el interior no se pueden hacer fotos salvo en la parte del claustro.







Y con el paseo por este remanso de paz y silencio damos por terminada la jornada motera de hoy, cogemos fuerzas para seguir mañana porque nos espera otro día largo en moto.

Empezamos pronto, como la cafetería está justo debajo de la habitación no nos lo pensamos demasiado.


Hoy el tiempo nos quiere asustar con unos nubarrones amenazantes sobre nuestras cabezas y un vendaval que viene del norte haciendo que la temperatura caiga en picado.

De cualquier forma, no nos vamos a quedar sin ver otra curiosidad más, escondida en uno de esos pueblos a los que se llega por una carretera bacheada y cuando la carretera termina lo que queda es camino de arena y piedras.



En Quintanilla Cabe Rojas alguien ha colocado un tanque en lo alto de un cerro a modo de monumento.


En la Edad Media se construían castillos para defender los pueblos, supongo que los tiempos avanzan y ahora es más disuasorio y eficaz colocar un tanque jajajajaja.




Todo lo que sube tiene que bajar.



La parte buena de este cambio de tiempo es que el huracán que sopla nos viene a favor de nuestra marcha por lo que casi tenemos que echar el ancla para no pasarnos Burgos antes de volver a casa.










Aquí dejamos al "peregrino" que siguiera descansando en su banco y nosotros continuamos en dirección a la costa, buscando mejores temperaturas y el famoso "veroño" del que tanto se habló.

Hasta la próxima.

martes, 15 de mayo de 2018

RUTA MOTERA AL NACIMIENTO DEL RIO CUERVO

Aprovechamos que San Isidro nos libra de ir hoy a trabajar para salir con la moto y disfrutar de una ruta larga, de esas que tanto nos gusta hacer.

Con la cantidad de agua que ha caído en los últimos meses nos hemos propuesto llegar al Nacimiento del río Cuervo, en la provincia de Cuenca, para ver lo bonito que está  todo aquello.

Pasamos por Sacedón y nos llevamos una gran alegría al volver a ver el embalse casi lleno


Desde el mirador del embalse contemplamos esta panorámica



Esperamos que se mantenga así de lleno por mucho tiempo.


Seguimos nuestro camino y hacemos una parada para tomar algo fresco en Alcocer "Casa Goyo"


Estamos a un paso de entrar en unas carreteras y paisajes espectaculares, la puerta a este paraíso motero es el pueblo de Priego que vemos al fondo.


Subimos al Monasterio de San Miguel para ver desde lo alto la Hoz de Priego


Los acantilados de la montaña son el refugio de muchos buitres que vuelan sobre nosotros observándonos con curiosidad.

La carretera como os comentábamos es una pasada


Vamos encajonados en el cañón que forma el río Escabas al cruzar la montaña


Hacemos otra parada para ver de cerca este impresionante lugar.



A nuestro lado hay una "vía ferrata" y viendo a este chaval, no creemos que ir en moto sea una actividad de alto riesgo.


La carretera se abre y nos encontramos paisajes que parecen del pirineo


Seguimos nuestra marcha cruzando literalmente ,moles rocosas



Otro estrechamiento de la carretera nos espera al entrar en la Hoz de Beteta.


El asfalto es perfecto, las curvas se suceden una tras otra, las paredes de piedra son cada vez más altas.


Y lo mejor es que casi no nos cruzamos con ningún coche en todo el recorrido.



Y cuando nos quisimos dar cuenta ya habíamos recorrido 250km de curvas y paisajes. El cartel anunciando el Nacimiento del río Cuervo hace que apriete la maneta del freno por un rato y pongamos pie a tierra.


No hay casi gente, dejamos la moto a la sombra y los cascos y guantes en las maletas, aunque la distancia entre el parking y las cascadas no es mucha, preferimos hacer el camino lo más cómodos posibles dentro de la "comodidad" que dan los trajes de cordura cuando se trata de pasear.


Las cascadas que forma el río Cuervo son muy bonitas.



Vamos descubriendo cascadas y saltos de agua a lo largo del recorrido marcado.




Y no creáis que pasamos calor a pesar del sol que lucía, 15°C marcaba el termómetro.



No se tarda mucho en hacer el recorrido y cuando volvemos a la moto ya nos aprietan las ganas de comer.


Frente a la entrada al Nacimiento del río Cuervo hay un par de restaurantes y nosotros elegimos este que ya conocíamos porque tiene un buen menú diario a 11,50€



Nos pedimos de primero "Mojete", un plato típico manchego que nos supo a gloria bendita


De segundo un rico solomillo de cerdo a la brasa con salsa de ajo y perejil.


Y terminamos con un helado de postre para hacer más llevadera la vuelta a casa.

Hasta la próxima ruta.