viernes, 16 de julio de 2021

VACACIONES 2021. PRIMER VIAJE CON LA K1600GTL

Hola a todos.

Hace cuatro días que tenemos en el garaje la nueva adquisición que viene a ocupar el lugar que nos dejó la Paneuropean, solo hemos hecho un viaje con ella, vinimos desde Orense para traérnosla a casa y casi sin enfriar el motor ya tenemos las bolsas de la maletas laterales y del baúl llenas de ropa para salir de vacaciones.


Teníamos tantas ganas de coger vacaciones y probar la nueva montura que nada más terminar de trabajar y con el pinchazo de la vacuna todavía fresco en el brazo de Ana (también es casualidad que le toque pincharse el mismo día) salimos a la carretera con la ilusión en nuestras caras de compartir el primer viaje de vacaciones con esta gran moto.

En este viaje la compañía de la música sonando por los altavoces nos ha hecho más ameno el paso de los kilómetros y antes de lo que pensábamos ya estábamos cerca del primer destino 


Una carretera estrecha, embutida entre dos muros de roca que nos lleva hasta el Santuario de la Virgen de la Hoz



Situado dentro del Parque del Alto Tajo, dice la leyenda que un pastor encontró la imagen de una virgen aquí mismo y posteriormente se construyo la ermita.


Continuamos viaje, estamos a muy pocos kilómetros de llegar al destino donde pasaremos la primera noche de vacaciones, en el horizonte se ve Molina de Aragón con su muralla defensiva.


El Garmin de la BMW nos lleva sin problemas al Hotel que tenemos reservado para esta noche.

Nos toman nota de los datos antes de darnos la llave de la habitación y cuando le pregunto dónde puedo aparcar la moto para que no moleste mucho, nos ofrecen la posibilidad de aparcar la moto dentro de una zona que el hotel ya no utiliza y seguro que va a quedar más protegida y segura. Todo un detallazo por parte del hotel.  

Con la alegría de dejar la moto muy bien aparcada, subimos a la habitación que nos han dado con bonitas vistas hacia el Monasterio de San Francisco.

Dejamos las bolsas de las maletas sobre las camas y ahora toca mover un poco las piernas y dar un pequeño paseo por la ciudad.


Terminamos el paseo en una terraza, con dos jarras bien frías para reponer fuerzas.

La noche nos confundió y volvimos al hotel con el estómago lleno y con ganas de volver a coger la moto al día siguiente para seguir nuestra ruta de vacaciones.


LA RUTA DEL SILENCIO

Nos levantamos prontito porque hoy tenemos por delante una ruta que tenía desde hace mucho tiempo guardada, esperando el momento apropiado para poder hacer.

Se trata de la famosa Ruta del Silencio, en la provincia de Teruel, una zona montañosa, olvidada, solitaria, que guarda unas carreteras y unos paisajes difíciles de olvidar.

Un buen desayuno antes de ponernos los cascos.

Con la moto fuera del local que nos dejaron para aparcarla esta noche, voy ultimando los detalles antes de irnos.


Los poco más de cien kilómetros que nos separan del inicio de la ruta son una delicia de conducción, buena temperatura, muy poca circulación, música por los altavoces, no se puede pedir más.

Dejamos la carretera N-420 y cogemos la A-1702, el cartel nos anuncia el inicio de la Ruta del Silencio


El comienzo es un poco soso, curvas suaves, mucho horizonte ante nuestros ojos, el asfalto es perfecto. 

Cuando pasamos el pueblo de Ejulve nos encontramos el Monumento de la cabra, The Silent Route.



Después de llevar más de un año leyendo crónicas de moteros que han hecho esta ruta y colgaban fotos desde este lugar, nosotros también estábamos disfrutando el momento de hacer compañía a la cabra.


A partir de este momento la carretera cambia completamente, se retuerce como una culebra, curvas y más curvas, el asfalto perfecto, solo hay que repartir la atención en seguir la trazada y no perderse nada del paisaje que nos rodea.

Los Organos de Montoro


Nos desviamos unos kilómetros de la ruta marcada para llegar hasta el pueblo de Pitarque. La carretera empeora considerablemente pero a cambio nos ofrece unos momentos espectaculares.



La carretera ha sido abierta, literalmente, a pico y pala a través de la montaña











Junto a la carretera nos acompaña el cauce del río Pitarque que también tiene su belleza.



Volvemos sobre nuestros pasos para retomar la A-1702 y hacer otra parada para observar el pueblo de Villarluengo, al borde del precipicio.




En Cantavieja termina, a nuestro pesar, la Ruta del Silencio, la verdad es que se nos ha hecho corta, de buena gana hubiéramos dado la vuelta para hacerla en el sentido contrario, puede ser que en un futuro lo hagamos así.

En esta ocasión seguimos entre montañas, a casi 2.000 metros sobre el nivel del mar (según el gps), buscando la provincia de Castellón por la CV-15. 

El momento del aperitivo es en La Iglesuela del Cid, una parada técnica para refrescarnos por dentro.


Y en Villafranca del Cid paramos para comer en un Restaurante muy majo que nos aconsejaron unos operarios de mantenimiento de carreteras, Hotel Los Arcos, comimos estupendamente. 


Estamos en la Comunidad Valenciana y se impone una paella para comer.


Después de comer, un café con hielo para volver a coger la moto y perder altura bajando el Puerto de Ares, dejamos a nuestra izquierda el también enrocado pueblo de Ares del Maestrazgo


Y según vamos perdiendo altura la temperatura va subiendo y la humedad del mar también.

Llegamos a Oropesa del Mar



Este café que nos tomamos con vistas a la Playa de la Concha nos sabe a gloria


Y desde aquí un tirón más hasta llegar a nuestro Campo Base desde donde seguiremos haciendo rutas y mojándonos el culo en la playa. 

CV-700. CARRETERA MOTERA HASTA BOCAIRENT

Arrancamos los seis cilindros con el estómago vacío, nos acercamos hasta el Club Naútico de Oliva, que dicho así parece que solo puede entrar gente de alta alcurnia, con el yate amarrado en el puerto, un deportivo descapotable en tierra y la cartera llena de billetes de 500€, pero por suerte para nosotros dejan entrar a la "gente que madruga". No nos resistimos a hacer la foto de postureo que no queda nada mal.


El motivo de salir de casa con el estómago vacío es por tener hueco suficiente para meter este pedazo almuerzo al cuerpo, en la zona valenciana es muy típico el momento del "almorzaret" 


El entorno, con la piscina en primer plano y el mar de fondo, es una pasada.


Con esto y un café no necesitamos nada más hasta la hora de cenar.


Ya metidos en faena por la CV-700 dejamos la costa y nos metemos al interior, cogiendo altura rápidamente por carreteras ratoneras, de buen asfalto y con mucho trasiego de ciclistas y moteros que salen de ruta como nosotros. 

Las sensaciones con la k1600 son buenas aunque al no conocer la carretera y al cambiar ligeramente  los pesos, medidas y posición de conducción, nos lo tomamos con tranquilidad, pero el disfrute sobre la moto sigue en lo más alto. 

Llegamos a Bocairent, uno de los pueblos más bonitos de España.




El calor aprieta bastante y de regreso paramos en la Venta Sant Antoni (Muro de Alcoy), más que nada porque en el parking que tiene hay aparcadas muchas motos y los sitios donde aparcan motos no suelen ser malos sitios de descanso.

Entre las sombrillas de la terraza y el aire acondicionado del interior preferimos la segunda opción.


En la última parte de la ruta, con el termómetro de la moto a 37ºC, y pensando más en la piscina que en otra cosa, hacemos una incursión recorriendo la carretera que rodea el embalse de Beniarrés, con más agua de la que podría pensarse a estas alturas de año.


PASEO POR LA ALBUFERA Y EL SALER

También hemos salido, en plan paseo relajante, por la carretera que acompaña en paralelo la costa, parando en el Saler a tomar un café.




Y a la vuelta, otra parada en el embarcadero de la Albufera viendo salir las barcas cargadas de turistas.


RUTA POR EL INTERIOR HASTA EL COLL DE RATES

Desde el nivel del mar, subimos en pocos kilómetros a las montañas que tenemos pegadas a la costa. Llegamos a Pego y se nos presentan varias opciones de ruta, todas ellas carreteras de montaña, elegimos la que nos indica dirección hacia Benidorm pero antes tenemos que subir un puertaco de buenísimo asfalto, curvas de todo radio y unas vistas impresionantes.


Desde la última vez que pasamos por allí han mejorado bastante el Mirador.


Un poco más arriba, dejando el Mirador atrás, paramos el el Restaurante que hay en la cima del Puerto.


630 metros sobre el nivel del mar no parecen muchos, pero suficientes para disfrutar de la brisa que soplaba y de las cervecitas frías que teníamos delante.

De vuelta a casa hicimos una parada en el Sanatorio de Fontilles, el primer lugar que se ocupó de los enfermos de Lepra en toda España allá por 1909.


En medio de la naturaleza, entramos en una especie de ciudad amurallada que parece abandonada, con muchos edificios que en su tiempo fueron talleres, iglesia, imprenta, clínica, etc, con la idea de ser una ciudad autosuficiente.
Ahora solo se escuchan los pájaros y se respira Paz y tranquilidad. 

RUTA POR LA COSTA, CALAS Y MIRADORES DE JAVEA.

Hoy toca seguir la costa, ir hacia el sur, eligiendo carreteras donde ya no se puede llegar más lejos y solo queda el precipicio y el mar.

Este es el caso de la carretera que lleva hasta el Faro de San Antonio.


Un mirador estupendo para ver al fondo Javea y su costa.


Seguimos recorriendo las carreteras pegadas al mar, entre chalets de gran lujo y coches de alta gama, e intentamos llegar a la Cala de la Granadella, nos encontramos la carretera cerrada y un control de acceso impide continuar por "aforo completo", el vigilante que controla el paso nos deja pasar y cuando terminamos la carretera en bajada y llegamos a la Cala nos encontramos la zona abarrotada de gente, cómo sería la situación que nos dimos la vuelta directamente y ni siquiera pusimos el pie en el suelo. 

Camino de vuelta, subimos por la misma carretera y a buscar otro sitio más tranquilo.


Hay muchos Miradores que compiten por ser el Mirador más bonito de España y este tiene que ser de los primeros en el ranking


Junto al mirador hay el correspondiente restaurante y no podíamos irnos sin pasar un buen rato disfrutando de estas increíbles vistas.



A todo esto, deciros que estamos junto al Faro del Cabo de la Nao


EL REGRESO

Nos ha llegado el penoso día en que tenemos que volver a casa. Nos lo tomamos con calma y el plan que tenemos es ir avanzando por la antigua N-III y comer por el camino cuando llegue la hora. 

Paramos en el solitario Circuito Ricardo Tormo, cuando no hay algún acontecimiento deportivo parece uno de esos pueblos abandonados en los que no te encuentras a nadie por más vueltas que des.


Por la antigua N-III pasa exactamente lo mismo, si no tienes prisa es una delicia ir tranquilo con toda la carretera para nosotros, no nos cruzamos prácticamente con nadie.


Desde el Embalse de Contreras, con el viaducto de la actual autovía al fondo.


El paso del tiempo y el olvido se han apoderado de La Venta Mirador de Contreras.


En nuestra siguiente parada nos desviamos unos kilómetros de la ruta principal pero merece la pena llegar hasta Alarcón


 Y dar un vistazo a su imponente castillo que hoy cumple funciones de Parador Nacional


Antes de llegar a Honrubia y parar a comer hacemos otra parada en el antiguo Hotel Claridge


Parada obligada de lo autobuses de Autores, camioneros, comerciales, turistas, etc, etc en su viaje Madrid-Valencia cuando no existía la autovía. Ahora se ha quedado como una mole de hormigón que podría ser escenario de cualquier película de miedo. 



Después de comer en Honrubia nos quedan poco más de 100km hasta nuestra casa. Los hacemos con el Control de Velocidad un poco por encima de la legalidad vigente, con el motor silbando a medio régimen, aprovechando también la estabilidad , protección y comodidad que nos demuestra nuestra nueva moto y que de ahora en adelante nos acompañará en nuestros próximos viajes.

Un saludo.

lunes, 1 de marzo de 2021

RUTA FIN DE SEMANA ENTRE CONFINAMIENTOS Y CIERRES PERIMETRALES.

 Después de un año entero sin hacer una escapada de fin de semana en moto había llegado el momento.

Estamos librando y el tiempo para los próximos días va a ser primaveral a pesar de no haber terminado aún el mes de Febrero.

Por culpa del Covid y las restricciones, tenemos nuestra Comunidad recorrida de arriba a abajo y de izquierda a derecha en estos últimos meses, así que la alternativa nos la da Extremadura que abre las restricciones de movilidad y se puede llegar sin peligro de que nos paren y nos casquen una multa.

Las bolsas interiores de las maletas estaban perdidas en el armario y con cuatro cosas ya están preparadas para salir de ruta.


Salimos con la emoción del primer viaje y en un suspiro nos plantamos en la N-502 que a esta hora de la mañana es para nosotros solos, muy pocos coches, asfalto perfecto para ir enlazando las mil curvas que encontramos por esta Ruta de la Villuercas.


Hacemos una parada en el mirador del Estrecho de la Peña Amarilla. Desde este balcón nos asomamos al paisaje que momentos antes habíamos recorrido por esos montes que ahora dejamos atrás.


Parece ser que el color amarillo de estas montañas es debido a unos líquenes que se pegan a la roca y le dan ese color tan vistoso. 


Seguimos nuestro camino y poco después estamos a las puertas de uno de los pueblos más bonitos de España como así anuncian los carteles a la entrada.


Dejamos bien aparcada la moto, a salvo de conductores despistados que quieran aparcar "de oido" y nos dirigimos directamente a la Plaza Mayor que es donde se concentra la animación del pueblo.


Las tiendas de recuerdos abiertas de par en par y con ganas de hacer venta, ya tienen todo el género expuesto para los muchos visitantes que ya hay por las calles.


La fachada del Monasterio de Guadalupe preside la Plaza, guardando a la patrona de Extremadura.


Nos damos un pequeño paseo por los rincones escondidos que merecen una visita.




Es la hora del almuerzo y las mesas están muy cotizadas por lo que no perdemos más tiempo en paseos y pillamos la primera mesa que queda vacía.


El pincho de morcilla de Guadalupe no nos podía faltar porque ese era uno de los principales motivos de la visita al pueblo.


Con el pincho de morcilla en el cuerpo la vida se ve mucho mejor y nos da fuerzas para continuar ruta


Una hora de carretera paisajistica nos separaban de un restaurante que un compañero de trabajo me había recomendado y que no podíamos dejar de visitar.




Restaurante el Parador, situado en el pueblo de Conquista de la Sierra, merece la pena visitarlo y mucho más cuando el dueño se portó como si nos conociera de toda la vida, nos trató fenomenal y la comida no se quedó atrás, todo riquísimo. 




El interior del restaurante es un pequeño museo con objetos moteros-militares que decoran las paredes del local.


Casi empieza a faltarle sitio para encontrar un hueco para tantos regalos que le llevan los moteros que por allí paran.




Con toda la pereza del mundo, porque eso es lo que pasa cuando tienes el estómago llenom volvemos a coger la moto para continuar cruzando grandes dehesas de encinas y alcornoques por donde viven a sus anchas esos cochinos de color negruzco que están tan ricos cuando nos los presentan en finas lonchas 




Nuestra siguiente parada la tenemos marcada en el Parque Nacional de Monfrague





Sobre nosotros sobrevuelan un gran número de buitres que tienen en este roquedo su lugar de anidamiento.






El río Tajo, con un imponente caudal, separa ambos lados del estrechamiento montañoso y sigue camino hacia Lisboa.

Nosotros seguimos el nuestro hasta Plasencia que es donde terminaremos por hoy nuestra ruta.



Después de dejar nuestras cosas en el hotel nos vamos a disfrutar del ambiente que tiene la Plaza Mayor con su Abuelo Mayorga encaramado a la torre de la campana 


Otra plaza mayor en la que coger una mesa libre es una suerte que no dejamos escapar.


Nos queda ir a descansar de un día largo pero bien aprovechado, mañana tenemos otra ración de curvas, paisajes y buenos momentos sobre la moto.



Nos levantamos con ganas de seguir montando en moto, un día espectacular nos espera y para coger fuerzas nos bajamos a la cafetería a dar buena cuenta del desayuno.


Así da gusto empezar el día, desayuno en la mesa, moto en el parking, sol en el cielo, no nos falta de nada.


Salimos de Plasencia subiendo por la carretera del Jerte para hacer una visita a un mirador que no conocíamos, se llama Mirador de la Memoria en recuerdo de las victimas en la Guerra Civil.



Se encuentra al borde de la carretera que sube hacia el Tormo y desde aquí se ven unas vistas estupendas del valle valle aunque todavía falta el toque de color del cerezo en flor.



Bajamos por el Rebollar y subimos hacia el Piornal parando antes en un lugar un poco escondido pero que cada vez tiene más visitas.


Es la Cascada del Caozo y en esta época del año, con el deshielo y las últimas lluvias está increiblemente bonito.


Nuestra suerte ha sido que llegamos a buena hora y no hay mucho visitante, se sube andando un pequeño tramo que con la ropa de moto se puede hacer perfectamente.


Cuando volvemos a la moto está llegando la avalancha de coches y el sitio para aparcar no abunda por lo que os recomiendo hacer esta visita un día entre-semana o a primera hora del día si es en fin de semana.

Dejamos la cascada y seguimos la carretera serpenteante de subida al Puerto del Piornal con parada para mirar el paisaje desde aquí arriba. 


Han dejado muy bonito esta parte final del puerto y apetece tomarse con calma este día motero.


Volvemos hacia casa por la carretera de la Vera, todos los pueblos por los que pasamos tienen el apellido "de la Vera", Seguimos pasándolo como hacía tiempo que no lo hacíamos sobre la moto, asfalto perfecto y no demasiado tráfico para ser domingo.

Cuando queremos darnos cuenta ya es hora de comer y los domingos son el día de la paella


La última parte de la ruta la hacemos por la carretera del Tietar, un poco más sosa y aburrida y como queremos estirar el día todo lo posible hacemos una última parada en una terraza para el tomarnos un café que pone fin a este fin de semana tan especial después de pasar la sequía de no poder salir apenas por culpa del Covid.


Esperamos que sea el principio de la vuelta a la normalidad y podamos repetir nuestras salidas más a menudo.

Un saludo.